Hinduismo

A – INTRODUCCIÓN

Los antiguos indios no reconocerían el término “hinduismo”.  Este término, acuñado por las élites musulmanas turcas, simplemente se refería a todos aquellos que vivían al otro lado del río Indo.

Desde esta perspectiva, el mundo hinduista incluía todas las creencias y prácticas existentes en la India preislámica, algunas de las cuales se han diferenciado posteriormente, como el budismo y el jainismo.

Los textos hinduistas organizaban la vida humana en cuatro “objetivos”: rectitud (dharma), adquisición (artha), placer (kama) y liberación (moksha).  Los tres primeros objetivos se consideraban búsquedas terrenales y se definían por oposición complementaria (e inferioridad) con respecto al último, la liberación de este mundo.

B –  LOS DIOSES

1. El «principio cósmico» (el huevo de Brahma)

Al principio existe la «prakriti» -la pre-acción-, una especie de sustancia cósmica que al desarrollarse, suscita el universo. La prakriti se despliega, regresa, renace, disminuye para revivir indefinidamente. Cada proceso dura 100 años brahmánicos (311.040 millares de millones de años humanos).

2. ¿33 millones de dioses o Trimurti?

Se habla, por una parte de «una sola divinidad central: Brahma (el Ser-Único-Total). Pero a su vez existen una legión de dioses (que cambian de nombre, según épocas, aldeas, funciones…avatares…) venerados por los hindúes. A los dioses de la naturaleza los hindúes fueron añadiendo innumerables divinidades de los antepasados, dioses familiares…etc.

Esta diversidad (en la época védica se habla de «33 millones de dioses» está presidida por una especie de «Trimurti» o trinidad a la que se reducen todos los aspectos de lo divino: la creación cósmica (Brahma) , la conservación (Visnú) y la destrucción (Siva).

3. Brahma

Es el «creador», el «señor de las criaturas», el «ordenador del mundo», el «único más allá de los dioses».

Lo que se venera es «el poder de Brahma» (no a Brahma), personificada bajo la forma de «Saravasti» (la esposa de Brahma).

4. Visnú

Es el que penetra (como el sol) y hace vivir. Visnú es el Dios del espacio. Un dios benévolo y responsable del universo. Es él quien sostiene cuanto existe (el «Gran Todo»).

Los seguidores de Visnú (los Visnuítas) son los más numerosos en la India.

5. Siva

Es un dios dual: crea, actúa y destruye sin fin. Es la contradicción que engendra a la vez la vida y la muerte.

Siva es el dios ambiguo del tiempo. A través de él nos conduce a la muerte, pero también, a través de ella, a la liberación y a la bienaventuranza (la «ananda»).

C – LAS CASTAS

La casta es una realidad religiosa y social. La religiosidad hindú está íntimamente trabada son el hecho social de la división de castas.

Hacia el año 2.000 a JC, los arios, de piel blanca, procedentes del norte, invadieron el país. Para imponer y asegurar definitivamente su dominio sobre los nativos, de piel morena, los conquistadores arios se reservaron todas las profesiones influyentes: sólo ellos podían ser «brahmanes», «de la nobleza», «grandes propietarios y guerreros», relegando a los nativos a los trabajos que consideraban más bajos, originando así el espíritu de casta.

La palabra «casta» en la lengua india clásica es «varna» que viene a significar «color». En el transcurso de los siglos dejó paulatinamente de definirse por el color de la piel, y se convirtió en una facción social y profesional. Esta establece una jerarquía basada en cuatro niveles:

a. La casta superior: BRAHMANES

Ejercen el poder religioso e intelectual. Son por nacimiento y función, sagrados. Ellos han elegido consagrar su vida a la adoración de un dios. Ellos son los guardianes y transmisores de las escrituras, y presiden el complicadísimo culto.  A dicha casta pertenecen los «pandit» (o teólogos y sabios del hinduismo), los «sadhu» o ascetas errantes, que practican el ayuno y el silencio como medio de alcanzar el Brahma, huyendo del universo; los «gurus» o maestros espirituales…

b. La segunda de las castas: KOSHATRIYAS

La forman los «Koshatriyas» o nobleza militar. Pertenecen a ella los príncipes, los ricos terratenientes y la nobleza de las armas.

c. La tercera de las castas: VAISHYAS

«Vaishyas» o comerciantes. Es la burguesía, que tiene derecho al trabajo productor de riquezas. Han de ser generosos y nobles en su comportamiento: haciendo sacrificios, estudiando los libros sagrados y dando limosnas.

d. La última de las castas: SHUDRAS

La constituye la mayor parte de la población, y sobre ella pesan todos los trabajos manuales. Es la casta de los artesanos, labradores, obreros… Los «Shudras» están divididos en más de 3.000 subcastas diversas según las profesiones (Ej. la de los campesinos).

e. Excluidos de toda casta: PARIAS

Es decir, «los intocables», «los sin casta», cuya cifra global asciende a 70 millones aproximadamente. Los «parias», despreciados, olvidados, obligados a vivir fuera de las poblaciones, a penas sí son considerados aptos para los trabajos más penosos.

Para los hindúes creyentes, la casta no es un hecho social y económico, sino el resultaros de una reencarnación. Se nace dentro de una casta, superior o inferior, o bien como paria, o como un animal, según la conducta que se ha observado en la existencia anterior. En la próxima vida la persona volverá a nacer en una casta alta o baja, o como animal, según sea la conducta en la vida presente. De ahí que no se revelen contra esta situación de discriminación social y los «parias» soportan resignadamente su propia suerte (que ellos saben que es provisional).

D – EL RESPETO A TODO VIVIENTE

En respeto religioso a todos los vivientes es debido a que los hindúes ven a Brahma en todas las realidades que constituyen el mundo: puede ser una piedra, un árbol, un río, una ave, una hormiga o una vaca… De esta manera la mayoría de los hindúes piadosos son vegetarianos y algunos cuelan el agua antes de bebérsela para no dañar a las pequeñas criaturas que hay en ella.

Característica única en el mundo en la veneración de los hindúes por las vacas. Estas se pasean libremente por las ciudades y los campos, en un país donde millones de hombres se mueren de hambre.

Las vacas son “las manchas del sol, los rayos perdidos del sol».

Matar a una vaca es más grave que un homicidio. Se lee en los antiguos libros sagrados:

«Quien mate una vaca irá al infierno tantos años cuantos pelos tenía el cuerpo de la vaca»

Igual respeto tienen los hindúes con las serpientes a las que dan de comer si se introducen en sus casas y se guardan mucho de ahuyentarlas. O por los elefantes que consideran sacrílego el usarlos para trabajar. El respeto se extiende a las diminutas hormigas o a seres tan desagradables para un occidental como las ratas a quien la gente sencilla se entretiene en alimentar espontáneamente. En todos estos seres ve el hindú una ocasión de manifestar su amor a la creación, a Brahma.

E – LA RENUNCIA AL MUNDO

El hombre verdaderamente religioso renuncia al mundo y se dedica exclusivamente a Brahma. En la India se encuentran por todas partes los «Shadus», o monjes hindúes. Alejados del mundo los «Shadus» viven dedicados exclusivamente a la meditación. Comen una sola vez al día de la caridad de las gentes piadosas.

Esta disciplina del cuerpo, del alma y del espíritu se llama yoga. El yoga es el método filosófico-ascético para llegar al a la identificación con el absoluto de Brahma y así llegar a la liberación. El método estriba en el control del cuerpo y especialmente de la respiración para llegar al dominio de sí mismo y así libera energía vital. Es como el cuchillo que rompe la red que te tiene aprisionado.

Uno de los sistematizadores mejores del Yoga fue Patanjali (200 a JC) que establece 8 etapas de renuncia del mundo, 4 de ellas de simples renuncias exteriores y 4 de refinamiento de control de las actitudes personales:

  • Conducta moral irreprochable
  • Pureza interior y exterior
  • Dominio de ciertas posiciones del cuerpo y manera de sentarse
  • Dominio de la respiración a voluntad
  • Liberar la atención de las impresiones de los sentidos
  • Fijación del pensamiento
  • Meditación
  • Contemplación absoluta

Cuando el yogui por el control de la respiración se «olvida» por completo de su cuerpo, pierde la conciencia del mundo exterior y concentrándose en un solo punto se disuelve y la inteligencia cósmica le sustituye produciéndose la liberación total.

F – LOS RITOS

Se realiza un culto a los dioses, a quienes tratan como si fueran de carne y hueso: les traen alimentos para comer, los bañan con agua, los visten con telas de colores, les traen flores. Las flores de las ofrendas las seleccionan por colores pues cada divinidad tiene sus preferencias. Visnú prefiere los jazmines blancos. A Siva le gusta el color azul. Kali quiere el rojo malvavisco…etc.

La fantastica imaginación de los hindúes no halla inconveniente delante de las formas corporales más diversas de los dioses. La multiplicación de brazos representa plásticamente el poder extraordinario del dios. La grandeza de espíritu se puede representar por la diversidad de cabezas en una sola estatua. La omnipotencia de dios se representa muchas veces por la reiterada repetición de la misma imagen (sobre todo en las fachadas de los templos)…etc.

Un rito muy importante en la religiosidad hindú es el baño sagrado. A la salida del sol todos los hindúes se bañan en un río o estanque. El agua es sagrada por su poder purificador. El río más sagrado es el Ganges. Lo llaman «Nuestra madre Ganges»

A la orilla occidental el Ganges se asienta Benarés, la ciudad religiosa, centro del hinduismo. Los hindúes van allá en peregrinación para visitar los innumerables templos (más de 1400) y tomar el baño purificador en el río sagrado. Cuando un hindú piensa que sus días están contados, viaja, por poco que pueda, a la ciudad santa de Benarés. Allí espera el más grande acontecimiento de su vida: la muerte. Por ella confía liberarse definitivamente de la larga condena de reencarnaciones para llegar a alcanzar finalmente el «=Moksha».

Todos los hindúes desean morir en Benarés. Los que allí mueren son trasladados a la orilla del río. Se prepara una hoguera y el cadáver es incinerado. Día y noche arden estas piras a la orilla del Ganges. Ambiente siniestro para los occidentales, ceremonia festiva para los hindúes. Las cenizas del muerto son recogidas y trasladadas en barca al lugar santo «Allahabab», donde las aguas azules del mar se unen con las oscuras del Ganges.

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